Martes, 04 Abril 2017 02:30

La toma del CGE y el final de las excusas

Escrito por Paola Robles Duarte

La toma del Consejo General de Educación, llevada a cabo por los docentes paranaenses desde el pasado jueves, sepultó las excusas.

Las excusas de un gobierno nacional que pretende instalar que el reclamo docente en la calle es un espasmo golpista que, comandado por el kirchnerismo, lanza dardos contra Mauricio Macri con intención de debilitarlo en un escenario preparado para las elecciones legislativas. Dicho esto, es una obviedad destacar el incumplimiento de la ley de financiamiento educativo y la falta de convocatoria a paritarias docentes a nivel nacional, como parte de una política incluso manifiesta en las declaraciones de Macri y con la inminente consecuencia del empobrecimiento de la educación pública. Pero: ¿Decir esto alcanza?

La toma también terminó con la “excusa” de la falta de presupuesto provincial para superar la oferta -en tramos- del 18 por ciento, ya que el propio gobernador Gustavo Bordet no se demoró en decir -aquel mismo jueves por la tarde- que la Provincia “iba a hacer el esfuerzo” de presentar una nueva propuesta salarial.

Acabó con las excusas que, una tras otra, esgrimió en cada congreso de AGMER la conducción provincial del sindicato para evitar marchar hacia la Casa Gris; los mismos que ahora acorralados por el desborde de las bases y la masividad de la medida de fuerza debajo de la puerta de la oficina de Panozzo, llamaron el mismo jueves a los representantes del Frente Sindical Docente proponiendo un acampe frente a Casa de Gobierno luego, insisto, de oponerse sistemáticamente a provincializar el conflicto poniendo en el blanco a la patronal de la docencia entrerriana.

El gran desfile de solidaridad de sectores de la cultura, estudiantiles, sindicales y de la sociedad paranaense, echaron por tierra la pretensión de excusa para “no apoyar la toma” argumentando el “mamarracho” de “la bailanta en el CGE” y esa “información” que nos llegaba a los periodistas de toda la provincia enviada desde oficinas gubernamentales. Bastaba con revisar qué estaba pasando en el CGE para encontrarse con la inmensa alegría -pese al reclamo prolongado y los descuentos- que encontraron los docentes en el cara a cara con gente que se acercaba a llevar un kilo de yerba, unos bizcochos, los alumnos de las escuelas con sus padres arrimando una palabra de aliento, murgas, ensambles y demás manifestaciones culturales que iban a apoyar con su arte el reclamo de los maestros, entre otras expresiones que ellos definían al ser consultados como “el amor que sostiene la escuela pública”. Ese contacto, esos abrazos, les confirmaba el camino que fueron ratificando en diferentes instancias de debate, rompiendo el cerco de construcciones mediáticas que cuestionan los verdaderos argumentos que sostienen el reclamo docente.

Al charlar con los maestros guardianes de la noche en el CGE, con amigos queridos con los que cursamos orgullosos el secundario en la escuela pública entrerriana, se apresuran a decir lo reconfortante de encontrar en la gente el rebote real de esta historia, la confirmación de que forjando esa unidad con la comunidad educativa es posible lograr una salida al conflicto. Sentados en ronda revisan los descuentos que van desde 900 hasta 13.000 pesos en algunos casos, descuentos que impactan de lleno en salarios que se ubican por debajo de la línea de la pobreza.

La toma también derribó cualquier tipo de excusa que haya amparado a la comisión directiva de AGMER Gualeguaychú para no caminar las 10 cuadras que separaban la volanteada en el microcentro de la ciudad, de la reunión de los gabinetes provincial y municipal, en la que el presidente del CGE, José Luís Panozzo, declaraba que “la adhesión del 10 por ciento de los docentes de Gualeguaychú al paro era un claro mensaje para la conducción del sindicato”. Y coincido, se trata de un “claro mensaje”, sobre todo porque en aquellas localidades donde las conducciones asumieron un postura diferente al momento de reclamar los descuentos, etc, la adhesión a la medida creció de manera exponencial. Para graficar la situación: La señora que salía o entraba del banco se llevaba un volante con el reclamo docente y Panozzo, el “descontador” e impulsor de las resoluciones que instan a los directivos a cazar a sus propios compañeros, no se llevó ni siquiera una expresión de preocupación del sindicato local aquel jueves 16 de marzo. Increíble. Inexplicable. Salvo que, hablando de excusas, exista una manifiesta intención de no reclamarle a un gobierno kirchnerista, al que el propio kirchnerismo le reclama el vínculo amable con el gobierno nacional, por la situación actual de directivos y docentes entrerrianos, y se quiera direccionar todo hacia Capital Federal. ¿Pero hay lugar para especular con la compleja situación que atraviesa la docencia entrerriana? Tal vez ahora, después de la toma, ni siquiera tendríamos que hacernos esta pregunta.

Pero sobre todas las cosas, la toma tiró por el piso la excusa de “la interna gremial”. Porque no puede haber interna gremial que justifique la conducta de AGMER Entre Ríos impulsando la negativa en el último congreso del sindicato para la ampliación del fondo de huelga; “claro mensaje” para quienes haciendo un gran esfuerzo personal y ante el anuncio de los descuentos, adhirieron a las medidas de fuerza a las que convoca el propio sindicato, en consonancia con una CTERA que ha despertado de una larga siesta. Pero ante la negativa de la conducción de AGMER, bandas musicales, alumnos, padres y artistas paranaenses impulsaron la iniciativa que este domingo tuvo lugar en la toma: el recital a total beneficio de los docentes que sufrieron los descuentos del CGE.

Y una vez más, la toma materializó el concepto de unidad tan vapuleado en los últimos días, muchas veces intentando ser excusa para volver a la caja que resguarda a algunos dirigentes que se olvidan de mencionar el “detalle” de los descuentos en discursos poco acalorados.

Conozco a esos maestros que están en la toma. Son docentes a los que admiro, con los que aprendí a escribir, a mirar, a sentir, aquellos que fueron mis profesores y otros con los que crecí imaginando un país más justo, con una escuela donde todos podamos ser realizadores de nuestros sueños y esperanzas, esos docentes maravillosos no cobran los días trabajados, esos docentes junto a otros docentes, con su lucha en defensa de la escuela pública nos están enseñando, mientras son negados por una conducción gremial que emite comunicados obviando lo que ocurre hace cuatro días en el CGE.

No hay excusas para no acercarse a estrechar la mano de otro docente, que tendrá otro color sindical o padecerá del “mal de pensar diferente”, pero que está dando una pelea que tiene como objetivo último la defensa de la escuela pública. Algo tan profundamente sencillo que pudo ser comprendido por padres, alumnos, vecinos, artistas, jubilados, estatales, pero no por el oficialismo de AGMER. Lo cual es de una pequeñez pasmosa y, a mi modo de ver, no tiene excusas.

Ante la incomodidad de la realidad, no hay excusas. Hay conductas que no pueden explicarse de otra manera que no sea a través de la conciliación con aquellos que empujan a la escuela pública entrerriana a un rincón de resignación y agonía.

Ante esto la alegría docente en la planta baja del CGE, sin excusas.

Ante esto mi admiración a ellos, sin excusas.

(*) Paola Robles Duarte es egresada del glorioso Liceo Paula Albarracín de Sarmiento/ Promoción 2000. Y además, es periodista.

Publicado por Reporte2820 y reproducido por Río Bravo el 3 de abril de 2017.

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