La semana en la que se cumple un mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, arrancó con un sicario y cinco balazos. Ahora el debate pasó a ser si en las escuelas se puede o no reflexionar al respecto. El gobierno nacional, los “usos políticos” y distintos modos de entender “la grieta”.

La propuesta fue lanzada en la tarde del sábado, a través de la plataforma change.org. Está dirigida "al juez de la causa" y al "coordinador de la Unidad Fiscal de Gualeguaychú".

Allá, adonde no se ve. Allá estaba el cuerpo de Susana, cubierto por el monte de espinillos que se cierne sobre el camino que baja de la calle del Arroyo El Cura; a 50 metros del puente. Ahí donde los vecinos desconsiderados van a tirar las bolsas de basura, en las inmediaciones de ese camino de barro y desidia, ahí estaba la mujer que apenas vivió 38 años y que ejercía, con alegría, la maternidad de cuatro hijos hermosos.

El niño tiene 10 años y dejó de ser niño porque robó, o al menos así definen este bruto pasaje de la niñez a la adultez los adultos que lo golpean en manada, haciendo que la sangre de la nariz ahogue al niño por la boca hasta casi no lograr el respiro. Así va a aprender, vociferan los grandes, en una suerte de pedagogía de la violencia.

El represor Miguel Etchecolatz descrito por su hija. Violencia doméstica en manos de quien formó parte de lo más nefasto de la violencia estatal durante la última dictadura. Nefasta coherencia de uno de quienes hoy buscan su propia “reparación histórica”. 

Santiago asistió a la Escuela Primaria N°5 Profesor Alejandro Posadas, que fuera durante el Terrorismo de Estado El Chalet. Allí “funcionaba” el genocida que se benefició con el fallo del 2x1 de la Corte Suprema de Justicia. Cuando conoció la noticia, pensó que era mentira. Pero no…

Mano dura para los desarrapados. Mano blanda para los poderosos. Mano dura para los olvidados que irrumpen con un piedrazo contra los vidrios del sistema. Mano blanda para los desaparecedores. 

El Fracking, promovido con bombos y platillos desde el gobierno entrerrianos durante la última gestión de Urribarri, sufrió una dura derrota en la provincia con la sanción de la ley que lo prohíbe en nuestro territorio. Crónica de un triunfo popular.

Tenemos que sacudir todo para que la mugre suba a la superficie, respirar sobre el hilo invisible, dejar de contar mujeres muertas y empezar a contar a los responsables de que, a diario, nos maten.