Martes, 05 Julio 2016 15:02

Con la reforma de la Ley profundizan la extranjerización de la tierra

Escrito por Claudio Puntel

El sábado pasado, Clarín anunció alegremente una reforma a la Ley de Tierras. Ésta significa mayor extranjerización y dependencia, con la excusa de atraer inversiones.

 

“Cielito del campo flor
Para sembrar lo que quiera
si se siembra la justicia
es cielo la tierra entera”.
(Miguel Zurdo Martínez – José M. Díaz)

 

En la Argentina, el problema de la tierra es la concentración en pocas manos y la expulsión de las mayorías. Son los 20 millones de hectáreas en manos de empresas extranjeras. Es la necesidad de crear un millón de chacras para que los jóvenes no deban emigrar del campo. Todo esto se agrava a partir del decreto de Macri del 29 de junio que modifica la Ley de Tierras.


Con la excusa de "facilitar la llegada de inversiones productivas de capital extranjero", como anunciaron desde Télam, el macrismo metió mano a la legislación vigente facilitando aún más la pérdida de soberanía en un recurso fundamental. 


El decreto Nº 820/216 firmado por Macri, Marcos Peña, Germán Garavano y Rogelio Frigerio flexibiliza la Ley de Tierras Rurales, Nº 26.737, que restringía la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. La anterior Ley, sancionada en 2011 por el kirchnerismo, en su Art 9 ya había ampliado a 30% "la titularidad o posesión extranjera sobre tierras rurales" y en aquel momento dejaba disponibles para la extranjerización unos 24 millones de has. Aquella vez, también el kirchnerismo la propagandizaba como una ley que no tendría “un sello antiinversor”.Con las modificaciones del macrismo, esto se flexibiliza aún más. 


No sólo eso, en la ley anterior, con un  "un porcentaje superior al veinticinco por ciento (25%) de las acciones en manos de extranjeros", pasaba a considerarse como "sociedad extranjera". El decreto de Macri, en su Art 3 pasa a considerar extranjera recién a partir "del 51% del capital social de una persona jurídica”.


Así abren la puerta para agrandar el festín de los monopolios extranjeros sobre nuestras tierras; permitiendo la enajenación de territorios con recursos valiosísimos como el agua. Como ya alertaba en 2005 la Conferencia Espiscopal en su documento Una tierra para todos, se trata de un “proceso de pérdida de soberanía y de recursos naturales, así como de concentración de la tierra en capitales extranjeros”.


A partir de esto, avanzará la especulación y el negociado inmobiliario; aumentarán los precios de las tierras y miles de pequeños y medianos productores y familias campesinas van a ser expulsados del sistema productivo.
Urge la defensa de este bien social que es la tierra y no puede estar sujeto al devenir del mercado, para que veamos el día anunciado por Tejada Gómez en que "por la tierra estéril vengan sembrando todos los campesinos desalojados".

Publicado por Río Bravo el 05 de julio de 2016.

Modificado por última vez en Miércoles, 06 Julio 2016 00:46