Thursday, 28 April 2011 22:42

Sinvergüenzas

Written by Ignacio González Lowy

Mientras los excombatientes de Malvinas siguen purgando sus heridas, las empresas del Reino Unido avanzan en la explotación clandestina de nuestros recursos naturales en el Atlántico Sur, las tropas de la corona bombardean Libia, Afganistán y “defienden” sus colonias en el mundo...

El príncipe inglés Guillermo se casa mañana con Kate Middleton, una “plebeya”. El heredero (segundo en la línea de sucesión) de la corona británica contrae matrimonio y la reina Isabel II aprovecha los preparativos de la boda para que las tropas del imperio ensayen su entierro (en serio, esto está pasando ahora).

A miles de kilómetros de distancia, los mismos medios masivos de “comunicación” que no dedicarían dos minutos de su valioso tiempo a intentar entender por qué acaban de ser asesinados 2 millones de sudaneses (entre 1983 y 2005); invierten horas y horas de pantalla, metros y metros de páginas e innumerable cantidad de “links”, en anticipar, relatar y describir, con lujo de detalles, los preparativos y la celebración de la “Boda Real”. TN, sólo por ejemplo, anunció durante toda la semana la transmisión en vivo y en directo, desde las 6 de la mañana del viernes 29, del sublime acto.

Discusiones sobre el vestido de la novia, los peinados, los trajes, los arreglos florales y otros detalles por el estilo, inundan el escenario mediático en la competencia desenfrenada por ver cuál es el canal de TV que mejor le rinde pleitesía a Su Majestad. Así, en el camino de la inversión realizada por el UK Film Council para editar, publicitar, difundir y lograr que sea premiada la película “El discurso del Rey” (parte del aparato publicitario destinado a “naturalizar” la realeza británica como poder legítimo para el Reino Unido y “todas sus dependencias”), el estado inglés soportará el millonario financiamiento de la celebración, a sabiendas de que la propaganda monárquica transmitida para el mundo entero, no sólo recuperará lo invertido sino que les dejará jugosas ganancias.

Más allá del hartazgo, de la frivolidad, de la exaltación de un sistema arcaico, reaccionario, autoritario y, fundamentalmente, artífice y cómplice de inapreciable número de genocidios, a lo largo y a lo ancho del mundo y de nuestra historia; a los argentinos se nos impone como motivo de repudio y reflexión hacia esta actitud del “periodismo” “nacional”, la causa nuestra de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

El hecho de que las críticas más osadas (en Página 12, por ejemplo) hayan pasado por la calidad de los invitados (que incluyen, no sólo y obviamente a la pirata mayor, Margaret Thatcher, sino a dictadores, príncipes y genocidas del mundo entero), como si esperaran que las tarjetas hubieran llegado a Evo Morales y León Gieco, no hace más que demostrar hasta dónde llega hoy lo que desde hace mucho tiempo en el mundo entero se llama “cipayismo”.

Nos querrán convencer de que la “Boda Real” es transmitida porque es “lo que la gente quiere ver”. Este pueblo demostró en 1806, en 1807, en 1982, en cada mundial de fútbol y tantas otras veces, tener bien en claro adónde ubicar a Inglaterra. Si mañana el “rating” mide bien para esta transmisión, el análisis no podrá despegarse de los años de farandulización de la tv y de la política en Argentina, de la campaña de prensa impresionantemente coordinada para instalar la “Boda Real” en la agenda mediática y pública, ni del profundo proceso de “desmalvinización” que los excombatientes y tantas organizaciones nacionales vienen denunciando desde hace décadas en el país.

Ahora bien: que nadie lea en este dato que el pueblo argentino olvidó la causa de las Islas Malvinas y que se banca alegremente por eso el modo en que los diferentes gobiernos, desde 1983 a esta parte (in-dis-tin-ta-men-te, silabeado para que quede claro), han venido consolidando la entrega de nuestros recursos naturales (en las islas, en la Patagonia, en los Esteros del Iberá,…), lo hayan hecho descaradamente (como en la década de los ‘90s) o discurseando un patriotismo de gestos y cartón (como en la actualidad).

Existe en la Argentina una reserva patriótica que, cuando menos lo esperan nuestros vernáculos periodistas, se expresa. Lo hizo en el Bicentenario, antes en el rechazo al ALCA en 2005, y lo demostró con heroísmo en 1982 (las fotos de las colas de argentinos corriendo a anotarse como voluntarios para ir a defender las islas del sur, quedarán grabadas por siempre en la memoria de este pueblo).

Que esa reserva sea alimentada, protegida, estimulada, o, por el contrario, sea ninguneada, bastardeada, burlada y reprimida; es una decisión que nos corresponde a cada uno de nosotros: docentes, periodistas, gobernantes, obreros, comerciantes, estudiantes... aunque, como es obvio, el grado de responsabilidad sea distinto en cada caso.

Por lo pronto, mañana se casa uno de los vástagos de la corona británica. Por los que cayeron en Malvinas y por los compatriotas que sufren el avance “neocolonial” de los terratenientes ingleses en nuestro territorio; mañana probemos apagando la tele o cambiando de canal.

FOTO: "Saludos al principito", escribían los soldados argentinos en las bombas que arrojaban los aviones de la Fuerza Aérea en Malvinas, en referencia a la presencia del príncipe Andrés, tío de William, quien se casará el viernes 29. (Fuente: www.malvinense.com.ar)

Publicado por Río Bravo el 28 de abril de 2011.
Last modified on Thursday, 28 April 2011 23:42

Leave a comment

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.