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Domingo, 10 Noviembre 2013 20:39

Con el pago de deuda a los fondos buitres siguen cediendo soberanía

Escrito por Claudio Puntel

Mediante una Resolución del Ministerio de Economía y una decisión administrativa de la Jefatura de Gabinete, el kirchnerismo resolvió disponer el pago de bonos a cinco empresas “buitres” amigas. En tanto, fueron triplicados los pagos netos por deuda pública respecto a la anterior década.

Con la firma de Juan Manuel Abal Medina, Jefe de Gabinete, el 8 de octubre fue dictada la decisión administrativa 830, que se publicó diez días después en el Boletín Oficial. La norma decide modificar el presupuesto nacional reasignando partidas para el pago de deudas. Con la decisión de reconocer una deuda por un total de 677 millones de dólares a Blue Ridge, CC-WB, Vivendi y Azurix Corp, las cinco empresas que reclamaban ante el Ciadi y a NG-UN Holdings (que había reclamado ante la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, Cnudmi), el gobierno de Cristina Fernández cedió ante una embestida de fondos buitres.

Lo particular y llamativo es que entre todos los reclamos, la agachada haya sido frente a estos cinco grupos, entre los que se encuentran dos sociedades creadas por un fondo de inversión (el Gramercy) que en 2010 entró al canje de deuda alentado por quien ahora está al frente del Ejecutivo y entonces era ministro de Economía, Amado Boudou.

El pecado original

No sólo se trata de que el gobierno nacional sigue avanzando en el pago de una deuda sobre la cual la justicia federal argentina cuestionó su origen fraudulento y dictó sentencia en julio de 2000 ordenando su investigación. A esto se agrega que el modelo kirchnerista de capitalismo de amigos benefició a un grupo económico con el cual tiene evidentes vínculos comerciales.

En el archivo de Río Bravo hay muchas notas en las que criticamos frases poco felices como “la deuda de todos los argentinos”, “honrar la deuda” o “nuestra deuda soberana”. En el caso de estos cinco fondos, hasta lo de honrar la deuda es una falacia, pues los que reclamaron su cobro no son los acreedores originales, quienes hace mucho tiempo se desprendieron de los títulos.

El Gramercy es un fondo que compró títulos de deuda externa a precios de remate en 2010. Tiene muchos vínculos con hombres cercanos a Amado Boudou. Gustavo Ferraro, que fue asesor de Boudou en el Ministerio de Economía, estuvo abocado por entonces a la reestructuración de los bonos. Operando a ambos lados del mostrador, primero en la banca de inversión Salomon Smith Barney’s; luego en Barclays Capital, uno de los más activos protagonistas de aquel canje; en el Citibank de San Pablo y como jefe de la oficina en Buenos Aires de Lehman Brothers. ¡El hijo de la pavota! El kirchnerismo puso en el corazón del canje de deuda a un hombre salido del riñón de los buitres.

Hubo tráfico de influencias de aquí a la China. Les sirvió para que los amigos que manejan los resortes del estado fueran informando a los usureros las medidas que se iban tomando para que fueran por el atajo a comprar bonos depreciados sobre los que ahora obtienen enormes ganancias. La quita del 25% que esgrimen como una gran ventaja para el país es un hueso intragable.

Pero eso no es todo, otra afrenta gravísima es que quienes controlan el Gramercy son accionistas de las petroleras inglesas Rockhopper, Desire Petroleum y Falkland Oil and Gas que exploran en nuestras Malvinas. No sólo se están agachando frente al colonialismo británico, sino que también violan la Ley 26659 que prohíbe que quienes desarrollen actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la Plataforma Continental realicen actividades en la Argentina o sean contratadas por el Estado.

Desendeudamieto para el póster

El discurso de la épica del “desendeudamiento” deja ver el rabo ante casos como estos. La realidad es que a pesar de lo mucho que el kirchnerismo ha pagado en concepto de deuda pública, sigue endeudando a la Nación. Triplicaron el pago de la deuda pública, y actualmente se debe 41 por ciento del PBI.

Al mismo tiempo, en materia de deuda externa, el gobierno nacional sigue siendo asesorado por el estudio jurídico Ceary, Gottlieb, Oteen & Hamilton LLP, radicado en Nueva York. Éstos fueron contratados a principios de los 90 por el menemismo y el kirchnerismo los sigue sosteniendo. Se trata de un grupo que asesora a multinacionales y financieras como el Citibank, ABN AMRO, Citigroup Global Markets, Bank of America, HSBC, Goldman Sachs, Royal Bank of Canada, Deustche Bank, BN Paribas, Crédit Suisse, Crédit Lyonnais, BBVA, Société Générale. Sus abogados pasaron por la función pública en cargos como la Secretaría de Política Tributaria del Tesoro de Estados Unidos; la Dirección de la División Financiera Corporativa de la SEC; la Corte Suprema de los Estados Unidos; el Tribunal de la Comunidad Europea; el organismo de apelación de la Organización Mundial de Comercio; etc. Como denunciaba Jauretche, ponen al gato a cuidar las sardinas.

De esto no se sale si no se suspende el pago de la deuda, tanto en materia de capitales como de intereses, para poder investigar y determinar qué parte debe ser repudiada por ilegítima, fraudulenta y usuraria.

Publicado por Río Bravo el 10 de noviembre de 2013.

Modificado por última vez en Domingo, 10 Noviembre 2013 20:49