Sábado, 07 Abril 2018 23:01

Lula, más allá de lo que diga “la justicia”

Escrito por Juan Menoni

El profesor concordiense Juan Menoni hace un repaso sobre los caminos de Lula, el PT de Brasil y nuestra relación con esa historia y sus promesas. Al margen de simplismos fáciles y rápidos, nos invita a pensar juntos sobre lo que su detención significa.

Allá por mediados de los 80, mi razón y mi corazón, latían al ritmo de aquel partido concebido como una herramienta de la clase trabajadora para construir el socialismo. 

Aquel barbado obrero metalúrgico, era la esperanza del pueblo de Brasil, de ese pueblo que también es mi pueblo.

Cada derrota electoral me dolía como propia.

Aquel 27 de octubre de 2002, cuando Lula ganó la presidencia, mi corazón latió como pocas veces.

Miles de pobres tendrían por primera vez una vida digna. 

Aquel obrero, sin más diploma que un dedo perdido en la metalúrgica, creó más universidades que todos los sabiondos presidentes del Brasil. 

Pero, la alianza con la burguesía nacional brasilera, su coqueteo con el imperio y con el gran poder económico, su decisión de optar por un capitalismo más humano, y en definitiva, haber declinado a la construcción del socialismo, tuvo sus consecuencias.

La profunda revolución política no se dio y la corrupción, la maldita corrupción, carcomió por dentro, aquel extraordinario andamiaje construido por el pueblo trabajador.

La lección era implacable, no se puede quedar bien con dios y con el diablo.

Lo que sigue es historia conocida, el derrumbe de los tiempos de Dilma y el temeroso Brasil de Temer.

Lula hizo muchas cosas mal, y otras bien. 

El imperio, no festeja el triunfo de la justicia.

La justicia no es justicia.

Los medios de comunicación brasileros, los de acá, y los del mundo poderoso, no festejan la condena por lo que Lula hizo mal, festejan la debacle de aquel hombre de origen pobre, que alimentó a los pobres, de aquel que al menos por un ratito, se convirtió en esperanza para los desarrapados. 

Los partidos tradicionales de Brasil, festejan la debacle del líder del partido que supo ser de los trabajadores.

Hoy es un día triste, muy triste, el obrero metalúrgico, se retira cabizbajo, el hombre de 72 años va a paso lento, camino a transitar en la cárcel, los últimos días de su vida.

Para los pobres del mundo, para los pueblos latinoamericanos, para quienes seguimos soñando con un mundo mejor, esto no es bueno, para nada bueno. 

Me quedo aquí, con mis sueños intactos, con mi mejor recuerdo del Partido de Los Trabajadores, con mi corazón latiendo como en aquellos primeros años. 

La tele, lo muestra a punto de salir para la cárcel, la lluvia pega sobre el techo de chapa en la otoñal tarde de sábado y en mi mente resuenan sus mejores palabras:

"Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero jamás van a detener la llegada de la primavera".

Publicado en muro de Facebook de Juan Menoni, reproducido por Río Bravo el 7 de abril de 2018.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.