Jueves, 30 Noviembre 2017 17:59

Al ritmo del ajuste, en Entre Ríos se cierra la grieta

Escrito por Ignacio González Lowy

En la medianoche de ayer miércoles 29 de noviembre, a la hora en que eran menos los que los podían observar, el senado de la Nación dio media sanción a la (contra) reforma previsional y a la ley que cristaliza el pacto fiscal con los gobernadores. Trampas discursivas de quienes dieron el visto bueno a esta nueva estafa al pueblo argentino.

Ilustración: Orlando Sosa

De espaldas al reclamo multitudinario (300 mil personas) y unitario (CGT, CTA, CTA Autónoma y movimientos sociales); la mayoría de los senadores nacionales (Cambiemos, casi todo el PJ y el FPV) dio el voto afirmativo a sendas leyes que buscan, Pichetto y Cobos mediante (como expresión en el senado), materializar los acuerdos alcanzados entre el presidente Macri y los gobernadores de las provincias.

Ahorrar con los jubilados

La (contra) reforma previsional recortará, en los hechos, las jubilaciones de nuestros mayores. A partir de ahora se actualizarán con el cálculo de la inflación (70%) y la movilidad salarial (30%). Se calcula que el cambio le permitirá a la ANSES desembolsar unos 100 mil millones de pesos menos en jubilaciones, ahorrando de este modo con los jubilados lo que el Estado necesita para, por ejemplo, pagar 210 mil millones de pesos anuales previstos de intereses para el curro de las Lebac.

El recorte se traduce en que la ley en su versión final (“gracias” a la intervención de Pichetto) permitirá por ejemplo un incremento de $60 más (tres alfajores) para la mínima de marzo de 2018. Ante este panorama, con una jubilación mínima que hoy no llega a los $7.500, monto que no alcanza para cubrir vivienda, salud, nutrición, vestimenta de nadie, la “opción” que esta ley suma para que los trabajadores se puedan jubilar a los 70 años, pasa a ser un chantaje más que una elección. De paso, obvio, ganan los empresarios, que ante la opción de los trabajadores de continuar hasta los 70 e esos últimos años no tendrán que hacer aportes jubilatorios.

Queda la pregunta respecto de si, en el fondo, no hay un intento por vapulear el sistema jubilatorio argentino al punto tal que le permita, al gobierno de los CEOs o al que venga después, plantear la re-privatización del sistema.

Extorsión y genuflexión

En el caso de Entre Ríos, quienes defienden la posición del gobierno de Bordet y justifican el voto de los senadores Pedro Gaustavino y Sigrid Kunath a favor de la (contra) reforma, sostienen que desde la Nación se los extorsiona y que si los senadores oficialistas entrerrianos votaban en contra, ahogaban al gobierno provincial.

El hecho es que tanto Guastavino como Kunath -a las órdenes de Bordet y, por carácter transitivo, de Macri- decidieron junto con su (¿inesperado?) socio, Alfredo De Ángeli, que la manera de reducir el déficit es perpetrar un verdadero asalto a los jubilados y no poner en discusión, por ejemplo, los 19.000 millones de pesos que el gobierno perdonó a las empresas energéticas, la quita de retenciones a la minería a cielo abierto o la reducción de retenciones a la soja, entre otras opciones.

Ahora bien, y sólo por ejemplo: en San Juan gobierna el PJ y sus senadores votaron en contra; en Neuquén gobierna el MPN y sus senadores votaron en contra. ¿Irán a desaparecer ahora las provincias de San Juan y de Neuquén?

En fin, está claro que la presión y la extorsión existen, pero los gobiernos provinciales también. Que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde.

Publicado por Río Bravo el 30 de noviembre de 2017. 

Modificado por última vez en Jueves, 30 Noviembre 2017 22:55
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