Lunes, 06 Noviembre 2017 02:26

Mucho más que un circo

Escrito por Ignacio González Lowy

El circo montado con las detenciones de funcionarios y sindicalistas kirchneristas es el mayor logro de gestión del gobierno nacional. ¿Por qué es un peligro lo que está pasando, más allá de las simpatías o rechazos que despierten los procesados? Aquí algunas puntas para pensarlo.

El circo montado con las detenciones de funcionarios y sindicalistas kirchneristas es el mayor logro de gestión del gobierno nacional. Presionando jueces, encolumnado periodistas, amenazando públicamente, filtrando grabaciones e imágenes, alterando todo el “debido proceso”, eligiendo las fechas y ritmos de acuerdo a sus necesidades coyunturales; lograron que efectivamente hoy estemos todos hablando de Boudou, De Vido y Báez, cuando deberíamos estar preocupados, en guardia y movilizados por las reformas que se vienen. Los paquetes de leyes laborales que se preparan implican el retroceso más reaccionario contra los derechos de los/as trabajadores/as desde la última dictadura.

Pero eso no es todo: el mensaje que esconden las detenciones sin condena previa también busca disciplinar. Todos los referentes políticos y sindicales del país saben que, por más complicados que estén con la justicia, pasándose al bando del gobierno nacional sus procesos se terminan, sus prontuarios se limpian, sus imágenes públicas se embellecen y, obviamente, no van a pisar una cárcel por lo menos hasta 2020. Son tantos los funcionarios nacionales (empezando por el propio Presidente) que deberían ir presos si se siguiera la lógica utilizada con Boudou; que tendría que asumir en Casa Rosada el mozo encargado del primer piso.

En ese contexto, entonces, el mensaje no va para los corruptos: se viene un ajuste brutal, un paquete de leyes laborales e impositivas escritas por lo más concentrado del empresariado multinacional, y te están mostrando que pueden mover y frenar a los jueces como se les cante. 

Obvio que tienen que ir presos los que se enriquecieron con la corrupción, luego de haber sido juzgados con todas las garantías constitucionales. Obvio que Boudou y De Vido no fueron detenidos por “resistir el ajuste”. Pero el espectáculo al que estamos asistiendo no es sólo circo para entretenernos. Es, y eso es mucho peor, disciplinamiento, amenaza y advertencia para todos/as: a ver cómo te portás de acá en más; pudimos con ellos cuándo y cómo se nos cantó, ¿te creés que no podríamos con vos?

De postre, el otro resultado exitoso de esta gestión es la imagen de transparencia y de lucha contra la corrupción con que el coro de medios oficialistas baña a un gobierno que, en su esencia y desde antes de nacer, está manchado. Un gobierno comandado por un empresario de fortuna mal habida, cuya familia tiene más prontuario en su haber que medio penal de Ezeiza junto, y que ni bien comenzada su gestión fue salpicado de frente por el mayor escándalo financiero internacional de los últimos años. Un gobierno que puso como controladora a Laura Alonso, militante ferviente del partido del Presidente. Un gobierno que, mientras nos entretiene con el circo montado, le hace ganar a Caputto (mano derecha de Macri) las principales licitaciones en materia energética del país. 

Para cerrar el círculo, este disfraz de cruzados contra la corrupción con que el gobierno se empilcha es su principal motor y energía para seguir avanzando en todo aquello que de verdad le interesa. Las reformas laborales, impositivas y previsionales con las que buscan concentrar aún más la riqueza y el poder en Argentina, hipotecando nuestro futuro, piden pista mientras los medios que cuidan al gobierno sólo nos hablan del pasado.

En definitiva: este circo no es de los divertidos, no es gratis, no es inocente y no va a terminar bien. Por lo pronto, a mí, no me guarden un lugar en la platea.

Publicado por Río Bravo el 5 de noviembre de 2017.

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